La Amazonía se acerca a puntos de no retorno: expertos y la sociedad civil piden que se incluya en la hoja de ruta mundial para detener la deforestación en el FNUB 21

El 15 de mayo de 2026, el Panel Científico por la Amazonía SPA) colaboró con WWF en un evento titulado «De las promesas a la acción: una hoja de ruta para acabar con la deforestación en la Amazonía», celebrado en la ciudad de Nueva York, como parte del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques (UNFF21). El evento resaltó el momento crítico al que se enfrenta la Amazonía, ya que se acerca a umbrales de deforestación que amenazan el clima global y la estabilidad ecológica. También tenía como objetivo compartir información científica relevante y promover la responsabilidad colectiva para la conservación de la Amazonía, a través de intervenciones de expertos, la presentación del Informe sobre la Huella Amazónicay el posicionamiento de la Amazon League como una contribución legítima de la sociedad civil al proceso multilateral.

Alexandra Gómez, responsable de comunicación de la Unidad de Coordinación del Amazonas de WWF, inauguró el evento describiendo la situación actual de la Amazonía. Destacó que la región se encuentra ante un momento crítico y subrayó la necesidad de detener la deforestación para 2030, señalando que la Amazonía —la selva tropical más grande del mundo— es fundamental para la estabilidad climática, la conservación de la biodiversidad y la seguridad económica, y debe recibir una atención especial en los debates multilaterales.

A continuación, Liliana Dávalos, autora del SPA y profesora de Ecología y Evolución en la Universidad de Stony Brook, habló sobre cómo la ciencia puede servir de base para las políticas forestales, apoyándose en dos ejemplos ilustrativos.

Autora de SPA, Liliana Dávalos

En primer lugar, destacó el impacto a largo plazo de las intervenciones políticas y científicas, en las que las decisiones tomadas hace décadas siguen generando efectos en cadena en la actualidad. Se refirió al caso de Colombia y los derechos indígenas: en 1988, Fabio Trujillo lideró la creación del Resguardo Indígena Predio Putumayo en La Chorrera (Amazonas), lo que acabó contribuyendo al establecimiento de muchas más áreas protegidas y territorios indígenas. Inicialmente basado en la etnografía y los derechos humanos, el proceso tuvo que traducirse a un lenguaje relevante para las políticas a fin de llegar a los responsables de la toma de decisiones, un esfuerzo sin precedentes en América Latina en aquel momento. La biología de la conservación reforzó posteriormente estos cimientos. La creación de territorios indígenas transformó el panorama y sentó importantes precedentes para otros países. Desde entonces, la evidencia de todo el mundo ha demostrado de manera consistente que, cuando se garantizan los derechos indígenas, los resultados de la conservación mejoran.

En segundo lugar, mostró cómo las políticas pueden influir directamente en los resultados forestales, tomando como ejemplo el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal (PPCDAm) de Brasil. Esta política se asoció a una fuerte disminución de la deforestación tras los picos anteriores, al tiempo que se observaba una expansión simultánea de la producción de soja y ganadera. Los cambios políticos posteriores acabaron provocando un aumento de la deforestación. La implementación del PPCDAm se basó en múltiples aportaciones científicas: la geografía y el análisis espacial ayudaron a priorizar los puntos críticos de deforestación ilegal; los SIG y la ciencia de datos permitieron la detección oportuna y respaldaron la aplicación de la ley; y la ciencia de la conservación identificó objetivos políticos clave incorporados en la legislación.

Concluyó haciendo un llamamiento a la elaboración de una hoja de ruta clara hacia una ciencia orientada a las políticas: reforzando vías indirectas como la documentación y la difusión; abordando directamente las necesidades políticas mediante el diseño conjunto con los responsables de la toma de decisiones; y promoviendo la ciencia aplicada junto con enfoques de financiación más estratégicos.

A continuación, Pablo Pacheco, científico jefe para los bosques a nivel mundial de WWF, presentó las principales conclusiones del Informe sobre la Huella Ecológica de la Amazonía, elaborado en colaboración con la Universidad Tecnológica de Chalmers, el Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo (SEI) y Trase. Destacó que casi el 80 % de la deforestación en la Amazonía está relacionada con la expansión de los pastos para la ganadería, mientras que la producción agrícola (especialmente la soja, pero también el aceite de palma, el café y el cacao) contribuye de manera significativa a la pérdida de bosques, tanto directa como indirectamente.

«Gracias a este estudio, ahora tenemos una visión clara de la dinámica de la deforestación a nivel subnacional en todos los países amazónicos, en relación tanto con los mercados nacionales como con los internacionales, lo que nos permite identificar medidas concretas y específicas. Esto supone una oportunidad real para reducir la deforestación a corto plazo si se logran armonizar las políticas públicas, la coordinación institucional y las decisiones del mercado». — Pablo Pacheco.

En este contexto, el impulso de cadenas de suministro libres de deforestación y conversión (DCF) se perfila como la medida más inmediata y eficaz disponible.

A continuación tuvo lugar un diálogo de alto nivel, moderado por María Inés Rivadeneira, responsable de políticas de WWF América Latina y el Caribe, con intervenciones de los ponentes anteriores Liliana Dávalos y Pablo Pacheco, así como de Marco Tulio Scarpelli (Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y coordinador de la Hoja de Ruta Forestal de la COP30) y Juan Carlos Jintiach (secretario ejecutivo de la Alianza Global de Comunidades Territoriales).

Marco Túlio subrayó que la cooperación regional es esencial para lograr la deforestación cero en toda la Amazonía, y destacó el papel de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que proporciona la infraestructura institucional para el seguimiento de la deforestación en tiempo real. Juan Carlos Jintiach destacó la importancia de reconocer plenamente a los pueblos indígenas: sus estructuras de gobernanza, sus retos, sus redes, sus agendas y sus planes de vida; y de garantizar que estos sean respetados y reflejados en sus propios idiomas y términos.

Entrega oficial de las firmas de la Liga del Amazonas a los representantes de la ONU

El acto concluyó con un llamamiento de Alexandra Gómez a que la sociedad civil mantuviera la presión, señalando que la iniciativa de la Liga Amazónica tiene como objetivo mantener el impulso más allá de la COP30 y apoyar la aplicación de la hoja de ruta contra la deforestación. Hasta la fecha, la campaña ha recogido más de 20 000 firmas digitales, que se han entregado oficialmente a Marco Túlio Scarpelli y a Minoru Takada, subdirector de la Secretaría del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques.

«Estas firmas reflejan una realidad cada vez más evidente: la sociedad comprende que proteger los bosques significa proteger la vida misma. Los bosques están directamente relacionados con el agua que consumimos, la estabilidad climática, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida de millones de personas. Esto ya no es solo un llamamiento de las organizaciones ecologistas; es una demanda creciente de la sociedad para acelerar las inversiones y las decisiones que puedan garantizar un futuro más seguro, resiliente y sostenible para todos». — Alexandra Gómez.

Los participantes coincidieron en que la Amazonía representa tanto el mayor riesgo como la mayor oportunidad. Existen pruebas, conocimientos y experiencia suficientes para detener la deforestación. El resultado dependerá de la rapidez con la que se pongan en práctica estas soluciones.

La Amazonía es una de las regiones más estratégicas y urgentes en las que se debe actuar a nivel mundial. Expertos, organizaciones y la sociedad civil reclaman su integración en la hoja de ruta internacional para detener la deforestación, antes de que la región cruce su punto de no retorno. Solo reforzando las interfaces entre la ciencia, la política y las comunidades indígenas y locales podremos detener la deforestación, evitar pérdidas irreversibles e impulsar un nuevo modelo de desarrollo sostenible. La hoja de ruta de la Presidencia de la COP30 debe incorporar ciencia, datos y herramientas prácticas para que esto sea posible, hacia #LaAmazoníaQueQueremos.

Para obtener más información, lea la contribución del SPA a la Hoja de ruta de la Presidencia de la COP30 de la CMNUCC para detener y revertir la deforestación y la degradación forestal para 2030.

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Panel Científico por la Amazonía se une a la Primera Conferencia sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles y contribuye a las principales hojas de ruta de la Presidencia de la COP30